Buscando la grandeza en El Reino de Dios

julio 29, 2021

¡Los discípulos de Jesucristo no eran perfectos! De esta “materia prima bruta” y defectuosa Dios “transformó el mundo.” (Hechos 17:6b) Esta es una noticia extraordinaria para humanos como tu y como yo que deseamos ser usados por Dios. ¡Si hay esperanza para todos!

Entre los muchos defectos que la Biblia menciona sobre los discípulos de Jesucristo, están sus luchas con la duda y la falta de fe (Lucas 9:37-41), que todos corrieron lleno de miedo, abandonando a Jesucristo cuando fue arrestado (Marcos 14:50). Quizás lo más impactante es cuan a menudo los discípulos trataban de usurpar el reconocimiento el uno del otro y ser considerados el mayor entre todos.

¿Quién es el mayor?

Mateo 18:1-5, Marcos 9:33-37 y Lucas 9:46-48 describen el mismo evento en el que los discípulos estaban discutiendo sobre quién era el mayor y Jesucristo los descubre. Marcos nos describe a los discípulos avergonzados cuando son confrontados por Jesucristo e inicialmente están en silencio. Lucas nos revela que Jesucristo sabia de que se trataba la discusión. Mateo, nos cuenta como finalmente los discípulos le pidieron a Jesucristo que le dijera quien entre ellos sería el mayor en su reino, para poner fin a la discusión.

Mateo 20:20-28 y Marcos 10:35-37 son pasajes paralelos que nos cuentan como Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, en consorcio con su madre, Salomé, estaban en cabildeo para ser reconocidos por Jesucristo. Ellos querían ser el número 1 y 2.

En Lucas 22:24-30 los discípulos nuevamente están abogando por su propia grandeza, justo después de que Jesucristo lavó sus pies (Juan 13:1-20) e instituyera la Cena del Señor, ambas demostraciones de su gran humildad. Sin duda, ¡no estaban entendiendo lo que Jesucristo había estado tratando de enseñar!

¿Por qué buscamos la grandeza?

Dios nos ha creado a todos con un deseo de pertenecer y de tener significado. Necesitamos saber que somos aceptados y amados por quienes somos y por que podemos tener impacto a través de las responsabilidades que se nos han encomendado. Estos son deseos dados por Dios, y no podemos deshacernos de ellos, o arrepentirnos de ellos. Sin embargo, Dios quiere que busquemos la grandeza que El define como grandeza.

¿Cómo define Dios la grandeza?

Los discípulos malinterpretaron la grandeza en términos de los logros y el estatus que el ser humano puede alcanzar con su esfuerzo. Todos ellos buscaban su valor y significado de la aprobación de aquellos que los rodeaban, y también al estar en control de algo y en autoridad sobre otras personas. ¡Jesús les mostró una mejor manera!

“Jesús les dijo: —Los reyes de las naciones oprimen a sus súbditos, y los que ejercen autoridad sobre ellos se llaman a sí mismos benefactores. 26 No sea así entre ustedes. Al contrario, el mayor debe comportarse como el menor, y el que manda como el que sirve.” (Lucas 22:25-26 NVI)

Jesucristo nos llama al liderazgo de servicio. El mundo llama a tener autoridad sobre otros, pero Jesús define la grandeza como el servicio que surge de la abundancia de humildad. Jesucristo ilustró este punto con un niño.

“Él llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. Entonces dijo:—Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos.” (Mateo 18:2-4 NVI)

¿Cuál es la conexión que Jesucristo está tratando de hacer entre la humildad y el ser como un niño? Un niño ejemplifica humildad en 3 características: Confianza, Vulnerabilidad y Dependencia.

Confianza

Un niño confía. Está es la primera característica de un niño. Ellos no han aprendido sobre la desconfianza que nace de experiencias decepcionantes, que se originan en las promesas incumplidas. Pero, ¿En qué y en quién debemos poner nuestra confianza?

“Estos confían en sus carros de guerra,
aquellos confían en sus corceles,
pero nosotros confiamos en el nombre
del Señor nuestro Dios.” (Salmos 20:7 NVI)

 

“Confía en el Señor de todo corazón,
    y no en tu propia inteligencia.
 Reconócelo en todos tus caminos,
    y él allanará tus sendas.” (Prov. 3::5-6)

Nos sentimos seguros en Dios cuando el camino hacia adelante está claro, y cuando el camino está oscuro y lleno de dolor y duda. Se requiere de humildad para confiar en Dios.

Vulnerabilidad

Un niño es vulnerable. Si nuestra seguridad está fundada en el carácter de Dios y su deleite está en nosotros, dejamos de buscarlo sin importar nuestros logros. Dejamos de buscar el reconocimiento y favor de Dios y de otros a través del trabajo o en otra forma. Hacer aquello que Dios quiere que hagamos, en lugar de hacer aquello que es popular puede hacernos sentir vulnerables. Sin embargo, nuestra identidad esta fundada en Jesucristo la Roca firme.

Humildad es saber quiénes somos a la luz de lo quien Dios dice que es y lo que Dios dice que somos. Reconocemos el valor que representamos para Dios al poner su amor en nosotros en nuestras debilidades. Somos empoderados para servir y amar a otros sin reservas, cuando sabemos quién es Dios y quienes dice Dios que somos nosotros. La vulnerabilidad intencional al servir a otros y buscar su bienestar por sobre el nuestro, muestra a otros el trabajo de humildad que Dios ha hecho en nuestras vidas.

Dependencia

Un niño es dependiente. Un niño pequeño es incapaz de desarrollar tareas simples sin ayuda, dirección y recursos de los padres. Los recién nacidos son completamente dependientes de los padres. Conforme el niño crece y madura, también su deseo de responsabilidad, deseo y habilidad de ser independiente crece. Mi esposa, Angie y,  yo hemos orado por nuestros hijos para “que aprendan grandes lecciones a través de errores con pequeñas consecuencias.” desde que nuestros hijos eran muy pequeños. Llegará el día – algunas veces parece que el día se está acercando demasiado rápido – en el que nuestros hijos dejarán nuestro hogar y darán inicio a una nueva aventura en la que ellos tendrán dependientes.

Sin embargo, nuestra necesidad de ser dependientes de Jesucristo nunca cesará. Cuanto más reconozcas tu necesidad de Él, a cambio recibirás más paz, libertad y humildad. Día a día, segundo a segundo, nuestra batalla es con vivir en ese lugar de dependencia de Jesucristo.

“Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.” (Juan 15:5)

¿Cómo puedes buscar la grandeza en el Reino de Dios?

“…el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, 27 y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás;” (Mateo 20:26-27)

¿Qué dices? ¿Buscarás la grandeza que Jesucristo define como grandeza?

¿Lo harás como un niño dependiente, que confía, y vulnerable?

¿Servirás y liderarás no por necesidad de ser reconocido y validado, pero de la abundancia del gozo porque sabes quién es Dios y quien dice Dios que eres tú?

Publicado en / por Kevin Weigelt